Cómo aprovechar las habilidades que la IA no puede automatizar


Ahora que los equipos trabajan más rápido que nunca, lo que realmente marca la diferencia es el talento: la curiosidad, la intuición, el criterio y la intención que hay detrás de cada detalle.
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Ilustraciones de Angela Kirkwood
En un mundo donde cualquiera puede llegar a un prototipo funcional a partir de una indicación, lo que distingue a los buenos productos de los grandes es el cuidado y la calidad que se invierten en ellos. Sin una intervención humana reflexiva, las herramientas de IA generan resultados que funcionan en teoría, pero no en la práctica. Reducir esa brecha requiere capacidades claramente humanas, como la curiosidad, la intuición, el criterio y la intención. Aquí exploramos cómo puedes cultivar y aprovechar estas habilidades para orientar las herramientas de IA hacia resultados de calidad, y no solo rápidos.
Curiosidad: partir de los principios básicos

La curiosidad consiste en preguntarse "por qué" y "qué pasaría si" antes de trazar un camino claro; consiste en considerar docenas de direcciones diferentes y luego iterar hasta validar la correcta. Tradicionalmente, este tipo de curiosidad lleva tiempo, pero las herramientas de IA han reducido las barreras para explorar más direcciones. Con Figma Make, por ejemplo, un gerente de producto puede ingresar una indicación, generar prototipos y ver qué ideas merecen la pena desarrollar, todo ello sin escribir una sola línea de código. Un profesional del marketing que utilice Claude o ChatGPT puede crear varios esquemas de campaña en cuestión de minutos y compararlos para ver cuál se ajusta mejor a la voz y los objetivos de su marca. Pero incluso con estos aceleradores, siguen existiendo limitaciones reales. La IA no puede decidir alejarse del alcance original solo para ver qué podría pasar, ni cuestionar si el alcance en sí mismo debería cambiar. No puede sentir el impulso de una idea inesperada o una corazonada, ni percibir cuándo algo merece una exploración más profunda, incluso cuando requiere mucho tiempo.
La curiosidad no solo amplía el número de ideas sobre la mesa, sino que refuerza la confianza en las que se eligen. Explorar ampliamente al principio facilita el perfeccionamiento posterior, con menos dudas y menos reelaboraciones. Tomemos, por ejemplo, a Natasha Tenggoro, diseñadora de producto de Figma, que utilizó Figma Make para probar y validar diferentes formas de agregar videos a Figma Buzz. Al crear prototipos, afirma: "Me permite explorar más direcciones, probar casos extremos desde el principio y perfeccionar con confianza". Esto también ayudó a los ingenieros a comprender el alcance y la viabilidad de la función, y a evitar costosos intercambios innecesarios para todo el equipo.

Descubre cómo la diseñadora de producto Natasha Tenggoro utilizó Figma Make para crear prototipos de los primeros experimentos para agregar la reproducción de video a Figma Buzz.
Cómo la curiosidad transformó el conjunto de iconos de Figma
Mientras Figma se preparaba para lanzar cuatro nuevos productos (Figma Make, Figma Buzz, Figma Sites y Figma Draw), el diseñador de producto Tim Van Damme se enfrentó a la tarea de crear íconos que no solo representaran claramente cada herramienta, sino que también funcionaran juntos como parte de un lenguaje visual consistente.
A primera vista, el proyecto parecía sencillo: diseñar cuatro nuevos íconos para representar cuatro nuevos productos. Pero cuando Tim comenzó a esbozar posibles direcciones para cada uno de ellos, se dio cuenta de que necesitaba dar un paso atrás. ¿Qué pasaría si, en lugar de centrarse en cada ícono individualmente, rediseñara todo el conjunto de íconos de Figma para darle un aspecto más actualizado y unificado? Esto agregaría semanas al calendario del proyecto, pero consideró que merecía la pena realizar una reimaginación más integral. Amplió el alcance a una revisión completa, revisando los íconos existentes junto con los nuevos, explorando cientos de variaciones y asegurándose de que cada símbolo se sintiera distinto por sí mismo, pero cohesionado como parte de la familia más amplia de íconos de Figma.

El conjunto de íconos renovado es más uniforme y distintivo. Cada ícono representa claramente cada producto, se adapta perfectamente a formatos grandes, como vallas publicitarias, y sigue siendo inconfundiblemente Figma.

Obtén más información sobre el enfoque del diseñador de producto de Figma, Tim Van Damme, en el diseño de íconos y conoce las exploraciones que dieron forma a los resultados finales.
Intuición: seguir un presentimiento

Aunque la IA puede acelerar el tiempo de comercialización, no puede decirte qué es lo que mejor resonará con un cliente, pero los creadores de productos sí pueden. Pueden percibir una interacción confusa, incluso si técnicamente funciona en el prototipo. Ese mismo instinto puede llevarlos a defender más espacio en blanco en una disposición que se siente saturada, incluso cuando todo el contenido encaja dentro de las limitaciones establecidas. "El verdadero diseño es cuando facilitas una visión de lo que podría ser", afirma Eliel Johnson, vicepresidente de Experiencias de Usuario y Diseño de CVS Health. "Me gusta pensar en el diseño como un verbo, no solo como un cargo". Queremos diseñar y preguntarnos: "¿Nos gusta?'"
Lo que diferencia a los productos hoy en día no es solo su funcionalidad, sino su capacidad para despertar una respuesta emocional. Para alcanzar ese nivel de resonancia emocional es necesario anticipar lo que realmente va a funcionar. "Los intentos de crear barreras mediante funciones ya no funcionan", escribe Andrew Hogan, director de Insights de Figma. "Si tu equipo no es capaz de diseñar intencionadamente para provocar una respuesta emocional, la competencia copiará tu funcionalidad a una fracción del costo. Esto significa comprender los miedos, las esperanzas y las motivaciones profundas de los usuarios, que son difíciles de alcanzar y que a menudo solo son visibles fuera de la pantalla". En otras palabras, diseñar productos que conecten a un nivel más profundo requiere inteligencia emocional e instinto.
Me gusta pensar en el diseño como un verbo, no solo como un cargo. Queremos diseñar y preguntarnos: '¿Nos gusta?'
Cómo la intuición guió el cambio de imagen de Plaid
Después de años ayudando a los usuarios a vincular de forma segura las apps que utilizan con sus cuentas bancarias, Plaid amplió su oferta de productos a la verificación de identidad, la información financiera y la prevención del fraude. Estos nuevos productos ampliaron su audiencia más allá de los consumidores para incluir a los bancos y reguladores, cada uno con necesidades y desafíos distintos. Esta evolución requería un enfoque visual que pudiera hacer referencia a esta expansión de productos y dirigirse a diferentes públicos sin perder la cohesión.
Inicialmente, Plaid se asoció con una agencia externa para el cambio de imagen, pero captar los matices de sus públicos y cómo podría evolucionar la marca requería un nivel de contexto que solo el equipo interno podía aportar. El proyecto pronto volvió a la empresa. El equipo ya había perdido meses, y trabajar únicamente con diseñadores y especialistas en marketing internos absorbería aún más de la capacidad del equipo. Aun así, creían que poner el trabajo en manos de expertos internos que conocían profundamente a sus públicos y sus productos daría sus frutos.
El equipo replanteó las directrices visuales, probó patrones visuales inspirados en las divisas y experimentó con efectos holográficos. Adoptaron un ritmo más rápido y colaborativo, pero el nuevo enfoque tenía sus inconvenientes: avanzar más rápido significaba confiar en las corazonadas en lugar de confiar en largos ciclos de investigación, y explorar en profundidad significaba arriesgarse a perder más tiempo. "Es como construir un juego de Lego y decir: 'Voy a construir una casa', sin saber exactamente cómo será la casa final", afirma Christophe Tauziet, responsable de diseño de Plaid. "Simplemente sigues adelante y haces cambios en el camino".
Al final, los compromisos valieron la pena, ya que dieron como resultado una identidad de marca lo suficientemente flexible como para crecer junto con Plaid, moderna y distintiva, pero con los pies en la tierra para generar confianza entre los consumidores, los bancos y los reguladores.
Criterio: prestar atención a los detalles

Mientras que la intuición es una corazonada de que algo podría funcionar, el criterio es la capacidad de juzgar qué ideas perfeccionar y cuáles descartar. "La mayoría de las empresas confunde el criterio con la estética", escribe Sarah Guo, una de las primeras inversionistas de Figma. "Pero el verdadero criterio es más profundo: está en los mensajes de error, en los estados de carga, en las funciones que eliminaste porque eran simplemente buenas, pero no esenciales".
El criterio consiste en eliminar lo que más te gusta, como hizo Tim cuando descartó por completo la idea de un ícono de abeja para Figma Buzz, a pesar de que había pasado días diseñando cientos de iteraciones. El criterio consiste en saber qué priorizar cuando el tiempo es limitado, como hizo el equipo de Duolingo Math al pulir las interacciones básicas en lugar de agregar funciones adicionales al probar nuevos juegos de matemáticas. Es saber cuándo dejar de ajustar y lanzar el producto, incluso cuando parece que hay infinitos refinamientos por hacer. Como dice Sarah: "El verdadero criterio duele. Si tu 'criterio' no te cuesta algo, no es criterio. Es preferencia.”
El verdadero criterio duele. Si tu 'criterio' no te cuesta algo, no es criterio. Es preferencia.
A medida que la IA amplía el número de ideas que un equipo puede generar, el criterio se convierte en el editor, el sentido del discernimiento que es innato en el ser humano. La IA puede seguir reglas, imponer consistencia e incluso detectar irregularidades visuales, pero no puede sopesar cuál de dos soluciones técnicamente correctas genera más confianza o satisfacción.
Refinamiento del desplazamiento horizontal en el panel de capas de Figma
Diseñar la barra de desplazamiento horizontal en el panel de capas de Figma, la opción de desplazarse lateralmente para mostrar capas que no caben en la vista, implicó innumerables pequeñas decisiones y consideraciones. El panel tenía que gestionar miles de elementos con estados cambiantes sin desorientar a los usuarios ni ralentizar su trabajo. El desafío era encontrar una solución que se sintiera tanto funcional como sin esfuerzo.
Los equipos de diseño e ingeniería de Figma crearon prototipos rápidos para ver cómo funcionaban las diferentes ideas mientras los usuarios se desplazaban por miles de capas con estados cambiantes. Algunas opciones parecían prometedoras sobre el papel, pero se desmoronaban en la práctica; por ejemplo, saltar automáticamente a una capa hacía que las personas perdieran su lugar en el trabajo, y agregar pequeños marcadores para indicar capas ocultas solo saturaba el panel. Otras preguntas, como cuánto espacio en blanco dejar por encima de las capas visibles, no tenían una única "respuesta correcta". Para tomar esas decisiones, los equipos de diseño e ingeniería iteraron y perfeccionaron hasta que la interfaz resultó equilibrada y discreta.
El diseño final equilibra sutileza y claridad mediante un uso cuidadoso del espacio en blanco y heurísticas que determinan cuándo, y hasta qué punto, se activa el desplazamiento automático cuando los usuarios profundizan en las capas del lienzo al hacer clic. El resultado se siente fluido para los usuarios, pero se definió a partir de un juicio meticuloso aplicado incluso a los detalles más pequeños.

Agregar una barra de desplazamiento horizontal al panel de capas en Figma resultó ser una tarea compleja. Obtén más información sobre las exploraciones que llevaron al resultado final y las lecciones aprendidas en el camino.
Intención: diseñar sistemas a escala

Aunque las herramientas de IA pueden acelerar el trabajo de diseño, su eficacia depende del contexto que se les proporcione. Los sistemas de diseño encapsulan el trabajo de diseño en un marco consistente que la IA puede comprender, lo que reduce las reelaboraciones y evita problemas de calidad o de fidelidad del diseño. Por ejemplo, la IA no puede adivinar que tu equipo prefiere un relleno de 8 píxeles en lugar de 12, o que nunca utilizas el rojo 500 para las llamadas a la acción. La IA tampoco puede saber cuándo el crecimiento de una marca requiere que se rediseñe su sistema de diseño con nuevos componentes, colores o tipografía. Se requiere experiencia en diseño para crear un sistema de diseño que proporcione a la IA las barreras de seguridad que necesita para generar resultados útiles.
Como dice Marcel Weekes, vicepresidente de Ingeniería de Producto de Figma: "[La IA] es muy buena para comprender la estructura de un sistema de diseño. Quieres que tu sitio web o tu app reflejen tu identidad, por lo que vale la pena invertir en proporcionar a la IA ese contexto de tu sistema de diseño".
Cómo los sistemas de diseño ayudaron a dar forma a la nueva era de Polaroid
Mientras Polaroid se reinventaba para la era digital, su trabajo de diseño se vio ralentizado por herramientas fragmentadas y flujos de trabajo inconsistentes. Los diseñadores trabajaban en archivos aislados y no existía un sistema de diseño centralizado que unificara la marca en todos los productos. La fricción era tan disruptiva que el equipo solo diseñó una app para iOS.
Para resolver este problema, el equipo de UX de Polaroid comenzó a crear un sistema de diseño en Figma que sirviera como única fuente de información. Empezaron creando componentes compartidos, tokens y variables para gestionar los colores, las fuentes y los temas en todas las plataformas. A partir de ahí, estandarizaron los componentes básicos para que los diseños de iOS y Android pudieran mantenerse en paralelo, reduciendo así el trabajo duplicado. El resultado es el sistema en el que se basa el equipo hoy en día. Con él, Polaroid ahora entrega productos más rápido y con mayor consistencia. Los diseñadores pueden escalar el trabajo en varios productos y plataformas, y los desarrolladores trabajan con el mismo conjunto de reglas, lo que garantiza que los resultados sigan siendo coherentes e inconfundiblemente Polaroid.

Descubre cómo Polaroid está llegando a una nueva generación de usuarios con un enfoque renovado de sus sistemas de diseño y flujos de trabajo.
En la era de la IA, la velocidad y la escala son fáciles de conseguir. Lo que es más difícil, y mucho más valioso, son las decisiones humanas que hacen que algo parezca artístico y vivo. Como dice Sarah: "En un mundo donde la IA puede generar instantáneamente una app CRUD o replicar cualquier sitio web, el criterio se convierte en el diferenciador final. Las funciones se pueden copiar. La funcionalidad se puede igualar. Pero ¿la sensación de utilizar algo creado con intención? Eso es irremplazable".

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