Control de versiones: la misión de un fundador para salvar granjas locales con Figma Make


Las granjas industriales y el aumento de los costes están llevando a la quiebra a los pequeños agricultores de Columbia Británica a un ritmo alarmante. Para plantar cara a esta situación, el emprendedor Aaron Veale utilizó Figma Make para crear una aplicación de mercado que ayuda a los agricultores a vender sus productos, y lo hizo en cuestión de semanas.
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Ilustración principal de Kurt Woerpel
“Cada semana un agricultor cierra su negocio en Columbia Británica”, afirma el emprendedor Aaron Veale. Descubrió esto en febrero después de encontrarse con un video que lo llevó a asistir a una reunión pública en Surrey, Columbia Británica. Mientras estaba sentado en un frío granero, escuchó a los agricultores locales describir los innumerables retos a los que se enfrentan: el aumento de los costes, las cadenas de suministro interrumpidas y los cambios en la normativa gubernamental. Aunque no sabía mucho sobre agricultura, el problema conmovió profundamente a Aaron. “Conduciendo a casa, le dije a mi novia: ‘No creo que nadie vaya a ayudarles”, recuerda. “‘Creo que esto es lo que debería estar haciendo con mi vida’”.
El gobierno canadiense calcula que, el año pasado, los agricultores de Columbia Británica registraron unas pérdidas netas récord de 457 millones de dólares canadienses. El sector lleva registrando pérdidas netas desde 2017.
Aaron pasó las siguientes seis semanas hablando con docenas de agricultores para buscar formas de colaborar con ellos. “Me di cuenta de que son muy buenos cultivando alimentos, pero no tanto vendiéndolos”, dice. Como resultado, las pequeñas granjas suelen ser ignoradas —o, peor aún, intimidadas— por los grandes distribuidores, lo que obliga a muchas a vender sus productos con pérdidas. ¿Y si, pensó Aaron, existiera un mercado que tendiera un puente entre las granjas locales y los mejores restaurantes de Vancouver que buscan ingredientes de alta calidad?
Como fundador, Aaron conoce bien el manual de estrategia para las startups: crear una presentación, recaudar fondos, formar un equipo, desarrollar el producto. Pero para hacer frente a la urgencia de la situación, Aaron necesitaba anteponer la rapidez. Así que recurrió a Figma Make, la herramienta de Figma para crear aplicaciones a partir de indicaciones, que le ayudó a convertir su “¿y si?“ en una aplicación funcional llamada Planet Food en menos de tres semanas.
Solo hicieron falta unas 20 indicaciones a lo largo de un día para crear el primer prototipo. “Figma Make te permite salir al mercado muy rápido”, afirma. “Puedes crear algo y demostrar que la gente lo está usando. Esa es una señal muy importante para los inversores”. Desde crear un MVP hasta perfeccionar el diseño y conectar el backend, estas son las tres etapas clave del proceso.
Versión uno: un tema de conversación
La aplicación que Aaron tenía en mente requería dos sistemas operativos: uno que permitiera a los agricultores registrar y categorizar los productos que cosechan, y otro que permitiera a los chefs buscar y realizar pedidos de ingredientes. Al principio, creó Farm OS y Restaurant OS por separado, ejecutando dos Makes al mismo tiempo. Mientras Figma Make creaba la siguiente versión de un sistema operativo, él podía “seguir añadiendo capas, casi como en un cuadro“ al otro.
Compartió esos conceptos iniciales con sus posibles clientes como tema de conversación. “Podía crear sistemas multipantalla en unos 10 o 20 pasos, enseñárselos a un agricultor a la mañana siguiente o pasarme por un restaurante antes de que abriera“, dice. Esta conexión con su comunidad de clientes le ayudó a entender mejor sus necesidades.
A partir de esas conversaciones, Aaron empezó a diseñar pensando en la realidad de los agricultores. Por ejemplo, la aplicación se abre de forma predeterminada en modo oscuro, lo que ayuda a reducir el resplandor del sol en el campo. Y tras descubrir que los agricultores trabajan entre 12 y 16 horas al día —dedicando gran parte de ese tiempo a tareas administrativas y de ventas—, Aaron se aseguró de que cualquier tarea en la aplicación se pudiera realizar con menos de tres clics. Se centró en la simplicidad: “Reduje el ruido y los clics, y el resultado fue una experiencia mucho más clara y adaptada a los flujos de trabajo de los usuarios”, explica.
A medida que fue adquiriendo experiencia con Figma Make, el proceso de Aaron también fue evolucionando. Para que su IU, pensada primero para móviles, fuera intuitiva, aprendió a realizar capturas de pantalla de elementos de diseño conocidos, como microinteracciones (por ejemplo, deslizamientos y movimientos hacia arriba), y a incorporarlos a una plantilla maestra, usando Figma Make para unir todos los elementos. “Puedes perfeccionar el producto hasta que alcance el nivel que deseas como diseñador”, afirma. “Ahora, con Figma Make, puedes dar indicaciones a tu manera hasta el último detalle”.
Con Figma Make, puedes dar indicaciones a tu manera hasta el último detalle.
Versión dos: humanizar el diseño
A continuación, Aaron se centró en el diseño. Como diseñador, a Aaron siempre le ha frustrado no poder dar vida a sus ideas con código. “Antes, tenía que contar con 10 personas para crear mi visión, y siempre tenía que hacer concesiones”, dice. “Esta es la primera vez que no tengo que ceder”. Con la IA, cree que los diseñadores se convertirán cada vez más en creadores de tendencias capaces de hacer realidad sus propias ideas, dedicando más tiempo a elementos como la imagen de marca, las interacciones y la experiencia del cliente.
Aaron, un hombre de muchos talentos, se basó en su experiencia como director de cine a la hora de redactar sus indicaciones. “Para mí, escribir indicaciones es como contar una historia, y para escribir una gran historia, tienes que vivir la experiencia de los personajes; en este caso, la de los usuarios”, dice. Para ello, recopiló lo que había aprendido al hablar con agricultores y chefs de restaurante y lo plasmó en perfiles detallados de clientes, describiendo sus rasgos clave, necesidades y puntos débiles. Por ejemplo, esta es parte de la descripción del agricultor:
Propietario de una granja de pequeña a mediana escala en Columbia Británica (hortalizas, ganado, aves de corral, cultivos especializados). Por lo general, tiene entre 32 y 60 años. Trabaja con un equipo reducido, carga de trabajo estacional intensa y tiempo limitado para tareas administrativas. Motivado por la estabilidad, los precios justos y el acceso directo a los mercados locales.
Rasgos clave:
Activo, práctico, motivado por la eficienciaLe interesa la tecnología, pero no como prioridadQuiere menos obstáculos y unos ingresos más predeciblesGestiona el cultivo, la cosecha, la logística, las ventas y la facturación
Puntos débiles:
Actualizar hojas de cálculo o Marketplace/Google Docs a manoTener que adivinar qué necesitan los restaurantes cada semanaVender de más o de menos por falta de sincronización en tiempo real
A continuación, introdujo el flujo de incorporación del MVP y cada perfil de usuario en ChatGPT, que generó una nueva indicación para Figma Make. También utilizó ChatGPT para redactar historias de clientes sobre agricultores y chefs que alcanzaban su momento “ajá” con Planet Food. Pegó estas historias, junto con fotografías de los clientes, de nuevo en Figma Make Esto mejoró la experiencia de usuario de la incorporación, pasando de un simple registro por correo electrónico a un flujo más personalizado y variado.
Para mí, escribir indicaciones es como contar una historia, y para escribir una gran historia, tienes que vivir la experiencia de los personajes; en este caso, la de los usuarios.
Versión tres: conectar los backends con Supabase
Para Aaron, todo cambió cuando Figma presentó una integración de Supabase para Figma Make, que le permitió conectar datos reales del backend a sus proyectos de Figma Make. En sus prototipos anteriores, Aaron había estado usando datos ficticios basados en las listas de inventario que había visto en los restaurantes. Supabase permitió a los agricultores subir y almacenar sus productos en una base de datos en la que los chefs podían realizar compras de forma funcional. “Por primera vez, el sistema operativo del restaurante y el del agricultor se comunicaban entre sí“, dice Aaron.
Y lo más importante, la integración se conectó con otros socios externos de Supabase, uno de los cuales era Resend, que puede enviar correos electrónicos basados en interacciones específicas. Ahora, con cada transacción, tanto los agricultores como los compradores recibirían una notificación por correo electrónico. Así lo hizo también Aaron, que se encargó personalmente de entregar esos primeros pedidos (“Una vez entregué medio cerdo, lo cual es una locura”, dice).
Esa rapidez le dio la confianza necesaria para dirigirse a los inversores, sabiendo que ya tenía un producto totalmente operativo, aunque fuera básico. Dadas las dificultades urgentes a las que se enfrentaba la comunidad agrícola, era fundamental agilizar este proceso.
El futuro de Planet Food
Hoy en día, Aaron está centrado en añadir funciones para que Planet Food se adapte aún mejor a las necesidades de los usuarios: desde una función de reconocimiento de voz a texto en Farm OS que ayuda a los trabajadores agrícolas a añadir ellos mismos el inventario, hasta una función en Restaurant OS que permite a los chefs crear un pedido subiendo una foto de su lista de ingredientes. Y con 1200 granjas que han mostrado interés en Planet Food, también está trabajando en perfeccionar los procesos de registro y de incorporación, y en renovar el proceso de entrega. Para lograr todo esto, Aaron formará un equipo reducido, pero manteniendo un enfoque centrado en la IA.
Sin embargo, se podría decir que su plan más ambicioso es el Eat Local BC Day (Día de comida local en Columbia Británica), una celebración gastronómica de dos días prevista para septiembre de 2026 en el mayor recinto deportivo de Vancouver, el BC Place Stadium. “Se trata de concienciar a la gente sobre los alimentos locales y de que compren a los agricultores locales”, explica Aaron.
Han sido ocho meses muy intensos desde que Aaron y su novia se sentaron en un granero para escuchar las dificultades de los agricultores de Columbia Británica. Está convencido de que esto no habría sido posible sin la IA. “Figma Make nos permite a los emprendedores como yo crear las cosas que siempre hemos soñado crear,” dice. Antes, necesitabas capital, un equipo de ingenieros y mucho tiempo solo para conseguir el respaldo inicial. Eso hacía que las ideas ambiciosas —sobre todo aquellas que abordaban retos infravalorados y a menudo ignorados como este— fueran casi imposibles de llevar a cabo. Pero eso ya no es así. “Pensar a lo grande“ dice Aaron, “ya no es una limitación“.

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