Hablar el lenguaje del color


El Pantone Color Institute explica cómo las marcas pueden usar el color para crear significado y marcar tendencias.
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Ilustraciones de Matija Medved
Cada color tiene una connotación. Es la razón por la que podrías pintar de amarillo la habitación de un bebé, comprar un auto deportivo rojo o vestir un vestido negro: todos hemos aprendido a ver, interpretar y describir los colores de determinadas maneras. "El color está ligado a nuestras emociones y a la forma en que interpretamos el mundo", afirma Laurie Pressman, vicepresidenta del Pantone Color Institute (PCI). "Es un lenguaje que refleja lo que está sucediendo en la cultura".
Fundado en 1986, el PCI reúne a un equipo de psicólogos del color y especialistas en tendencias —a quienes a veces se conoce como “antropólogos del color”— ubicados en distintas partes del mundo. Sus investigaciones nutren desde las publicaciones de tendencias PANTONEVIEW de la marca, hasta herramientas de diseño como Pantone Connect, sus icónicas guías físicas de fórmulas y el reconocido programa Pantone Color of the Year. Todos estos recursos convierten al PCI en una de las organizaciones más influyentes en la forma en que el color evoluciona en el mundo. Entonces, ¿cómo empieza alguien que trabaja en diseño de producto, moda, gastronomía, belleza, diseño de interiores, industria automotriz u otro sector a hablar el lenguaje del color? Laurie dice que todo se reduce a dos preguntas: "¿Qué mensaje quiero transmitir? Y, ¿cómo uso el color para ayudarme a llegar allí?”
El color está ligado a nuestras emociones y a la forma en que interpretamos el mundo. Es un lenguaje que refleja lo que está sucediendo en la cultura.
Cómo nos afectan los colores
Las respuestas comienzan con la psicología del color, es decir, cómo se forman nuestras reacciones subconscientes frente al color. No sorprende que gran parte de esta comprensión provenga de la naturaleza. El amarillo irradia la calidez y la alegría del sol. El verde transmite renovación y crecimiento, mientras que el marrón evoca una sensación de arraigo. El azul —el color que, según Laurie, resulta más agradable para la mayoría de las personas— transmite una sensación de confianza gracias a la presencia constante del cielo. Los sabores también influyen: el naranja nos recuerda a la naranja, por lo que lo asociamos con un dulzor cítrico. "Los colores que reflejan nuestro mundo natural tienen una mayor permanencia", afirma Laurie.
Prácticamente todos los aspectos de la cultura también influyen en nuestra percepción del color. Las superproducciones cinematográficas, los artistas emergentes, los destinos turísticos aspiracionales e incluso los grandes eventos deportivos influyen en cómo percibimos los distintos colores. Lo mismo ocurre con las tendencias de estilo de vida, las nuevas tecnologías y el contexto social en general. Cuando la economía se contrae, las paletas de colores suelen cambiar.
Como cualquier idioma, el lenguaje del color tiene sus dialectos regionales. Mientras que en Occidente el negro se usa en los funerales, en Oriente el color del luto es el blanco. Según el contexto, el rojo puede transmitir amor, ira o urgencia en Occidente; en Oriente, se asocia con la suerte, la prosperidad y la celebración. Los equipos de marca y marketing no pueden limitarse a seguir las tendencias del color ni asumir que sus significados son universales. "Una persona que ve un producto en una góndola en Japón no percibe el color de la misma manera que alguien en Francia", dice Laurie, "porque ha desarrollado asociaciones diferentes".

Contar la historia de una marca

Los colores de Config
Laurie describe el sistema de color de Config como una auténtica cornucopia de colores. "Los colores vibrantes y llenos de energía, los tonos pastel relajantes y los tonos terrosos, acuáticos e inspirados en la naturaleza conectan el mundo físico con el digital", afirma. "Este caleidoscopio de distintos tonos nos inspira a explorar y expresarnos, a celebrar todo lo visionario y a crear un futuro lleno de color, esperanza y posibilidades".
Las historias de marca más eficaces reflejan aquello que representa una empresa. Coca-Cola, por ejemplo, quería transmitir entusiasmo y energía, y su característico tono de rojo se volvió tan reconocible que hoy es sinónimo de la propia marca. O tomemos el caso, aún más ilustrativo, de Airbnb: en 2014, la empresa dio un giro controvertido al reemplazar su característico celeste por un tono rosa salmón. "En ese momento hubo mucho revuelo", recuerda Laurie. "Pero yo pensé: No, ¡esto es realmente encantador!. Esto tiene que ver con la humanidad. Se trata de conectar a las personas. Entrar en la casa de otra persona puede generar cierta aprensión, por eso eligieron un color que recibe a las personas y les transmite calidez". Cuando Airbnb lanzó Experiencias en 2016, conectando a los viajeros con la cultura local, esa paleta cálida y lúdica cobró aún más sentido. Había allanado el camino para el siguiente capítulo de la marca.
Luego está el Brat Green, el tono ya icónico que definió el álbum de Charli XCX de 2024 y terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural. Laurie rastrea el origen de ese particular verde con matices amarillos hasta 2017, cuando Pantone empezó a identificarlo como una rareza en el mundo de la moda, adoptado por diseñadores con un espíritu contracorriente. "A medida que la tecnología se integra cada vez más en nuestras vidas, buscamos autenticidad, honestidad y todo aquello que se sienta orgánico", explica. Brat Green refleja esa tensión: es un tono que en otro momento podría haberse percibido como desagradable o enfermizo, pero también es el color de los nuevos brotes que emergen de la tierra. "Tiene ese espíritu audaz", dice, "que hoy es necesario para destacar en las plataformas de redes sociales, y su matiz amarillo le aporta vitalidad".
Los colores no existen en el vacío. Se perciben de manera diferente según el material, el medio o la superficie. Un color que funciona en una pantalla puede verse estridente en un objeto físico; un tono que puede lograrse en un tinte para telas quizá no sea posible, por ejemplo, en una curita. "Por eso es importante considerar el color desde el inicio del proceso de diseño", aconseja Laurie, "para poder tomar decisiones teniendo en cuenta el contexto completo del material y el acabado de la superficie sobre la que aparecerá".
Capturar el espíritu de la época

Cada año, el PCI anuncia el Pantone Color of the Year. El programa lleva más de 26 años y es, sin duda, la decisión sobre color más seguida en el mundo del diseño. Laurie enfatiza que la elección está lejos de ser arbitraria. "Es la culminación del trabajo de investigación y pronóstico de tendencias de color a gran escala que nuestro equipo global realiza durante todo el año", explica. "Seguimos los cambios que se producen en todas las áreas del diseño, en todas las facetas de la cultura y en todas las formas en que vivimos hoy". "Es un color que expresa un estado de ánimo y una actitud del consumidor; un color que refleja lo que las personas buscan y aquello a lo que esperan encontrar respuesta".
Para 2026, ese color es PANTONE 11-4201 Cloud Dancer, un blanco natural y suave, con un equilibrio entre matices cálidos y fríos que lo hace versátil y atemporal en una amplia variedad de entornos. Su nombre, por sí solo, ya resulta evocador. "Cloud Dancer evoca una sensación de calma y relajación", afirma Laurie. "Refleja nuestra sensación de estar abrumados y sobreestimulados por un mundo conectado las 24 horas, los 7 días de la semana, así como nuestro deseo de desconectarnos y descansar. Se trataba de encontrar claridad, enfoque y espacio para respirar, para dar lugar a nuevos insights e ideas".
En la actualidad, dice Laurie, muchos de nosotros anhelamos la simplicidad y la tranquilidad. "Esto nos lleva a elegir colores más serenos y tonos terrosos inspirados en la naturaleza, así como colores vivos e intensos que nos llenan de energía y nos impulsan a seguir adelante cuando sentimos que todo ocurre al mismo tiempo", afirma.
Los colores siempre nos han hablado, moldeando sutilmente lo que percibimos y las decisiones que tomamos después. Al aprender a hablar el lenguaje del color, las marcas y los creadores pueden hacer que las historias que cuentan sean más claras y, en última instancia, más poderosas.

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